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Como
en todos los ordenes de la vida, del cuidado que se le da a las cosas
dependen sus resultados. El peligro que encierra el GNC es mucho menor
que el vehículo que opera con nafta o gasoil. Mucha gente despierta
un terror casi patológico frente a un viaje por avión. Quizás
quienes piensen así, no reparan en los enormes progresos de la
aeronáutica. En síntesis, la gente teme a lo que desconoce.
Las crónica rojas de accidentes de ruta en nuestro país,
hacen que estas superen holgadamente a los guarismos de muertos por la
mas temible epidemia. Ni hablar de los que quedan discapacitados. Estadísticas
que verdaderamente alarman y a las que nadie presta atención. El
uso del GNC en cualquier vehículo, no tiene más peligrosidad,
que la que emerge del cuidado de los equipos en forma anual. El GNC es
más liviano que el aire y se ventea con facilidad, a diferencia
de la nafta por ejemplo, que se acumula y forma bolsones que alcanzados
por el fuego explotan con potencia devastadora. En la combustión
el GNC se quema totalmente y no deja residuos contaminantes. Protege los
motores, las bujías, los escapes... y suma, y sigue. Es más
barato que el gasoil y las naftas. Su instalación sólo requiere
una verificación anual para asegurar estanqueidad, seguridad y
el óptimo rendimiento del sistema. Toda instalación de GNC
se ajusta a las normas establecida por ENARGAS. |